La Vanguardia
18-Enero-2000
ANTONIO CERRILLO

El Instituto Worldwatch advierte de que el deterioro ambiental amenaza la economía


A medida que la economía se globaliza, los ecosistemas se van colapsando a un ritmo acelerado, dice el centro de estudios americano.

BARCELONA. - El deterioro ambiental que sufre el planeta amenaza su propia salud económica. Atrapados en la euforia de la buena marcha de la economía, la sociedad y sus dirigentes parecen haber perdido de vista la destrucción de los ecosistemas y la pérdida de recursos ambientales. Por si fuera poco, existe además el riesgo de que se cometa el error de confundir la vitalidad del mundo virtual, representado por la pujanza de Internet, con un estado más decrépito del mundo real. Este es, al menos, el mensaje central referido a la salud ecológica de la Tierra que lanza el último informe sobre "El estado del mundo" elaborado por el prestigioso Instituto Worldwatch, con sede en Washington, y que se publicará en España el próximo mes de febrero.

"A medida que el índice industrial Dow Jones sube, la salud de la Tierra baja." Con esta rotundidad se expresaba el sábado Lester Brown al presentar el informe, en el que se repasan algunas de las tendencias actuales antes de completar la radiografía del planeta, con una conclusión clave: "A medida que la economía mundial se expande, los ecosistemas se van colapsando a un ritmo acelerado".

Una primera tendencia que afectará a la economía es el crecimiento demográfico. La población mundial continúa en expansión, pero los sistemas naturales de la Tierra, no. La Tierra tiene 6.100 millones de habitantes, 3.500 millones más que en 1950; y, aunque han bajado los índices de natalidad, las últimas previsiones indican que en el 2050 la población llegará a los 8.900 millones. Mientras tanto, la temperatura global ha aumentado en los últimos 30 años en 0,44 grados centígrados, con su secuela de destrucción de los arrecifes de coral o la desaparición de glaciares, mientras el ritmo de agotamiento de los acuíferos supera ampliamente la propia capacidad de recarga en China o India.

En paralelo, el terrreno destinado al cultivo de cereales per cápita se ha reducido a la mitad, mientras que la multiplicación por cinco de las capturas de peces desde 1950 ha puesto al límite las posibilidades de extracción de las pesquerías oceánicas. De la misma manera, se calcula que la superficie de bosque per cápita al mundo pasará de las 0,56 hectáreas actuales a las 0,38 hectáreas en el 2050. El resultado de todo ello es que el 11% de las 8.615 especies des aves del mundo y un 25% de las 4.355 especies de mamímeros están amenazadas.

Y el ser humano sufre, mientras tanto, el hambre y la sobrealimentación a un tiempo. Famélicos en tiendas de campaña del devastado desierto de Sudán o con sobrepeso en el exquisito hospital Monte Sinaí de Manhattan, tienen que ser atendidos por culpa de la alimentación: 1.200 millones de personas pasan hambre y otros 1.200 millones están sobrealimentados.


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