UNESA
La industria eléctrica española en 1997

[20 de enero de 1998]


DOCUMENTO COMPLETO PARA BAJAR

LA INDUSTRIA ELÉCTRICA ESPAÑOLA EN 1997

Avance estadístico

INDICE
INTRODUCCIÓN
BALANCE ELÉCTRICO DE 1997

Producción y consumo de electricidad
Recursos primarios en la generación de electricidad
Nuevas centrales eléctricas de las empresas de UNESA
Datos económicos y financieros

LOS PRECIOS DE LA ELECTRICIDAD

Descensos de los distintos tipos de tarifas en 1997 y 1998
Evolución del precio medio de la electricidad

EL NUEVO SISTEMA ELÉCTRICO

Principios fundamentales del nuevo sistema eléctrico
Objetivos del nuevo sistema eléctrico
Referentes del nuevo sistema eléctrico
Los organos de gestion del funcionamiento del nuevo sistema
El nuevo sistema eléctrico y los consumidores
Los organismos de regulación del nuevo sistema
El nuevo sistema y la capacidad de gestión de las empresas eléctricas

INTRODUCCIÓN

El hecho más importante de 1997 para el sector eléctrico español fue la aprobación, por parte del Parlamento, de una nueva norma básica que supone una transformación fundamental de las condiciones y reglas de funcionamiento del sistema eléctrico. La Ley del Sector Eléctrico de 27 de noviembre de 1997 incluye una amplia serie de medidas que tienen como objetivo principal introducir en él criterios de liberalización y competencia, con el fin de conseguir más calidad del servicio y precios eléctricos más competitivos.

Esta Ley y las normas que la desarrollan implican la transición desde un sistema eléctrico fuertemente intervenido por la Administración, a un nuevo sistema, liberalizado y competitivo, en el que el papel principal de los poderes públicos será velar por un adecuado funcionamiento de los criterios de mercado que sea compatible con la seguridad en el suministro.

Por lo que se refiere a los datos estadísticos más relevantes del pasado ejercicio, cabe destacar que el consumo neto de energía eléctrica total de España registró un incremento del 4,2% en comparación con el de 1996. Las cifras actualmente disponibles acerca de la evolución de la demanda eléctrica por sectores indican que fue el consumo para usos industriales el que tuvo un mayor crecimiento.

La producción total de electricidad aumentó un 7%. La de origen termoeléctrico clásico, es decir, la generada con combustibles fósiles, se incrementó en un 23,2%, como resultado del aumento de la generación de electricidad con carbones nacionales y gas natural. La producción hidroeléctrica descendió un 12,2% en comparación con la de 1996, que había sido excepcionalmente elevada a causa de la alta hidraulicidad del ejercicio. En cuanto a la producción de origen nuclear de 1997, descendió un 1,5% en comparación con la del año anterior.

Cabe destacar asimismo que las fuertes lluvias que tuvieron lugar en la península en las últimas semanas del año situaron las reservas almacenadas en los embalses hidroeléctricos a 31 de diciembre en el nivel de llenado más alto que éstos han registrado a cierre de ejercicio desde 1965.

Los datos económicos de 1997 actualmente disponibles se refieren a los nueve primeros meses del año. En dicho periodo, los ingresos por venta de electricidad ascendieron a 1,45 billones de pesetas. Aumentaron significativamente los gastos por consumos de materias energéticas – sobre todo, carbones nacionales – y por compras de electricidad a los autogeneradores, en tanto que se redujeron los gastos financieros. Las inversiones del periodo se cifraron en 197.000 millones de pesetas y el nivel de endeudamiento financiero a 30 de septiembre era prácticamente idéntico al que se registraba al término de 1996.

Otro hecho destacable del año 1997 fue la aprobación de un descenso medio del 3,63% para las tarifas eléctricas de 1998. Este descenso de tarifas se inscribe en el proceso de moderación de los precios eléctricos que viene teniendo lugar en España desde hace ya varios años.

En la presente publicación se ofrece, en primer lugar, un análisis de los datos provisionales más significativos, tanto técnicos como económicos, del pasado ejercicio. A continuación, se expone la evolución que han registrado las tarifas eléctricas a lo largo de los últimos años. Y, finalmente, se resumen los rasgos fundamentales del nuevo sistema eléctrico que ha empezado a funcionar en España desde el 1 de enero de 1998.

BALANCE ELÉCTRICO DE 1997

Producción y consumo de electricidad

De acuerdo con datos aún provisionales elaborados por UNESA, el consumo neto de energía eléctrica total de España ascendió en 1997 a 161.375 millones de kWh, lo que supone un crecimiento del 4,2% en comparación con el de 1996.

BALANCE DE ENERGÍA ELÉCTRICA TOTAL DE ESPAÑA
Datos provisionales*      
 

Millones de kWh

   
 

1996

1997

% var.

Producción:      
Hidroeléctrica

41.717

36.642

-12,2

Termoeléctrica clásica

78.464

96.682

23,2

Termoeléctrica nuclear

56.329

55.490

-1,5

Producción total

176.510

188.814

7,0

       
Consumos propios:      
Centrales hidroeléctricas

626

550

-12,1

Centrales termoeléctricas clásicas

4.211

5.361

27,3

Centrales nucleares

2.217

2.220

0,1

Total consumos propios

7.054

8.131

15,3

       
Producción neta

169.456

180.683

6,6

       
Consumo en bombeo

1.523

1.726

13,3

       
Saldo de intercambios internacionales

1.059

-3.135

-396,0

       
Energía disponible para mercado**

168.992

175.822

4,0

       
Pérdidas en transporte y distribución

14.064

14.447

2,7

       
Consumo neto

154.928

161.375

4,2

       
* Estas cifras incluyen una estimación de los datos relativos a autogeneración.  
** Incluye una estimación del autoconsumo de los autogeneradores.    

Las cifras actualmente disponibles acerca de la demanda eléctrica por grandes sectores se refieren al periodo enero-octubre. Estas cifras indican que -- al contrario que en 1996, año en el que el sector doméstico tuvo el comportamiento más dinámico dentro de la estructura de la demanda de electricidad por usos finales --, fueron los consumos industriales en alta tensión los que alcanzaron en 1997 un mayor crecimiento, con un aumento del 5,5%. Los consumos domésticos en baja tensión crecieron un 2,1% y la demanda para otros usos en baja tensión (comercio, servicios, industria de menor dimensión, etc.) aumentó un 3,1%.

Los consumos industriales en alta tensión representaron en dicho periodo el 53,7% de la demanda eléctrica total, mientras que el consumo doméstico supuso el 23,7% y el resto de los consumos en baja tensión, el 22,6%.

ESTRUCTURA DE LA DEMANDA ELÉCTRICA POR USOS FINALES*  
(enero-octubre)        
         
 

Millones de kWh

   
 

1996

1997

% var.

 
Usos domésticos

28.526

29.119

2,1

 
Otros usos

26.891

27.713

3,1

 
TOTAL BAJA TENSIÓN

55.417

56.832

2,6

 
         
TOTAL ALTA TENSIÓN

62.613

66.034

5,5

 
         
DEMANDA TOTAL

118.030

122.866

4,1

 
         
         
(*) Medida a través de la energía facturada de las empresas peninsulares que integran UNESA.  

La producción de energía eléctrica se cifró en 188.814 millones de kWh, lo que representa un aumento del 7,0% respecto de la de 1996.

Atendiendo a los distintos tipos de centrales, destaca el fuerte incremento de la producción termoeléctrica clásica (es decir, la generada con carbón, fuelóleo y gas), que creció un 23,2%, como consecuencia del aumento de la generación de electricidad con carbones nacionales y con gas natural. En cifras absolutas, ascendió a 96.682 millones de kWh.

La producción hidroeléctrica descendió un 12,2% en comparación con la de 1996, situándose en 36.642 millones de kWh. Esta disminución no fue debida a que 1997 se caracterizara por su escasa hidraulicidad -- de hecho, como se señala más adelante, los embalses cerraron el ejercicio con uno de los niveles de llenado más altos de su historia --, sino a que 1996 fue, desde el punto de vista hidráulico, un año excepcional.

A su vez, las centrales nucleares generaron 55.490 millones de kWh, que suponen un descenso del 1,5% respecto de 1996. A pesar de esta leve disminución, dichas centrales volvieron a registrar, un año más, un elevado nivel de disponibilidad. El factor de carga conjunto del parque electronuclear español -- un indicador que se suele utilizar en el ámbito internacional para evaluar el funcionamiento de este tipo de instalaciones -- se situó en un 83,6%, uno de los más altos del mundo.

Como consecuencia de estas cifras, la estructura de la producción de electricidad de 1997 fue la siguiente: un 19,4% hidroeléctrica, un 51,2% termoeléctrica clásica y un 29,4% nuclear.

La producción de electricidad de los autogeneradores volvió a experimentar un considerable crecimiento. Las estimaciones de UNESA indican que se situó en unos 22.653 millones kWh, con un aumento del 14,1% en comparación con 1996. Esta cifra de producción supone el 12% de la generación total de electricidad de España de 1997.

De dicha producción, 16.424 millones de kWh -- es decir, el 72,5% del total generado -- fueron vendidos por los autogeneradores a las empresas eléctricas en forma de excedentes, frente a 14.086 millones de kWh vendidos en 1996, lo que supone un aumento del 16,6%.

EVOLUCIÓN DE LA AUTOGENERACIÓN      
               
 

Producción total estimada

 

Energía vendida a emp. eléctr.

 

% energía vendida/

 

Mill.kWh

% var.

 

Mill.kWh

% var.

 

energía generada

1990

5.478

---

 

1.749

---

 

31,9

1991

5.878

7,3

 

3.166

81,0

 

53,9

1992

6.520

10,9

 

4.034

27,4

 

61,9

1993

10.838

66,2

 

5.680

40,8

 

52,4

1994

13.235

22,1

 

8.499

49,6

 

64,2

1995

15.361

16,1

 

9.998

17,6

 

65,1

1996

19.845

29,2

 

14.086

40,9

 

71,0

1997

22.653

14,1

 

16.424

16,6

 

72,5

               

Para terminar el repaso a las cifras más significativas del balance eléctrico de 1997, cabe señalar que el saldo de los intercambios internacionales de energía eléctrica fue de signo exportador por 3.135 millones de kWh, frente al saldo importador de 1.059 millones de kWh de 1996; y que el consumo en bombeo ascendió a 1.726 millones de kWh, cifra un 13,3% superior a la del pasado año.

Recursos primarios en la generación de electricidad

Como antes se ha señalado, las fuertes lluvias registradas en la mayor parte de la península en las últimas semanas del año, que causaron graves pérdidas humanas y materiales, incrementaron considerablemente las reservas almacenadas en los embalses hidroeléctricos.

Al término de 1997, éstas se situaban en unos 12.204 millones de kWh, lo que equivale a un 66,3% de la capacidad total de embalse, un porcentaje 10,9 puntos mayor que el que presentaban a 31 de diciembre de 1996.

SITUACION DE LOS EMBALSES HIDROELÉCTRICOS    
       
 

Millones de kWh

 
 

31.12.96

31.12.97

 
Capacidad en embalses anuales

8.164

8.164

 
Capacidad en embalses hiperanuales

10.236

10.236

 
CAPACIDAD TOTAL

18.400

18.400

 
       
Reservas en embalses anuales

5.323

5.551

 
% de llenado

65,2

68,0

 
Reservas en embalses hiperanuales

4.868

6.653

 
% de llenado

47,6

65,0

 
       
RESERVAS TOTALES

10.191

12.204

 
% de llenado

55,4

66,3

 
       

Cabe subrayar que, en términos absolutos, es el mayor volumen de agua almacenada que han tenido los embalses hidroeléctricos españoles a 31 de diciembre en toda su historia; y, en términos relativos, el mayor porcentaje de llenado que registran a final de año desde 1965.

EVOLUCIÓN DE LAS RESERVAS ALMACENADAS  
EN LOS EMBALSES HIDROELÉCTRICOS A FINAL DE AÑO
               
 

Millones de kWh

% llenado/

 

Millones de kWh

% llenado/

Año

Reservas

Capacidad

capacidad total

Año

Reservas

Capacidad

capacidad total

1964

3.219

7.092

45,4

1981

6.112

17.328

35,3

1965

5.116

7.142

71,6

1982

6.250

17.328

36,1

1966

5.003

7.885

63,4

1983

4.821

17.336

27,8

1967

3.270

8.075

40,5

1984

7.666

17.346

44,2

1968

3.823

8.373

45,7

1985

6.679

17.361

38,5

1969

4.720

9.284

50,8

1986

5.338

17.456

30,6

1970

4.945

14.281

34,6

1987

8.081

17.449

46,3

1971

5.652

14.706

38,4

1988

6.281

17.578

35,7

1972

8.759

14.706

59,6

1989

10.149

17.843

56,9

1973

6.222

14.872

41,8

1990

5.882

18.035

32,6

1974

6.013

14.896

40,4

1991

5.405

18.026

30,0

1975

4.777

15.850

30,1

1992

7.655

18.216

42,0

1976

7.332

17.115

42,8

1993

7.369

18.417

40,0

1977

9.485

17.181

55,2

1994

6.227

18.400

33,8

1978

9.671

17.228

56,1

1995

7.430

18.400

40,4

1979

8.707

17.324

50,3

1996

10.191

18.400

55,4

1980

6.094

17.328

35,2

1997

12.204

18.400

66,3

Por lo que se refiere a la utilización de combustibles fósiles, el consumo de carbones nacionales para generación de electricidad experimentó un fuerte crecimiento.

CONSUMO DE COMBUSTIBLES FÓSILES        
EN LAS CENTRALES ELÉCTRICAS DE LAS EMPRESAS DE UNESA    
         
 

Enero-octubre

   
 

1996

1997

% var.

 
Hulla y antracita nacional (miles de toneladas)

8.845,6

14.174,6

60,2

 
Hulla subbituminosa nacional (miles de toneladas)

2.799,0

5.316,7

89,9

 
Lignito pardo nacional (miles de toneladas)

8.445,4

6.002,8

-28,9

 
Carbón importado (miles de toneladas)

6.531,5

5.272,5

-19,3

 
Total carbones (miles de toneladas)

26.621,5

30.766,6

15,6

 
         
Fuelóleo (miles de toneladas)

1.568,1

1.377,7

-12,1

 
Gasóleo (decámetros cúbicos)

112,9

97,5

-13,6

 
Dieselóleo (miles de toneladas)

10,4

11,3

8,7

 
Gas natural y siderúrgico (millones de metros cúbicos)

829,8

2.518,8

203,5

 
         

Concretamente, las centrales termoeléctricas clásicas de las empresas de UNESA utilizaron en el periodo enero-octubre un total de 30,8 millones de toneladas de carbones, lo que supone un aumento del 15,6% respecto de 1996. El aumento del consumo de carbones nacionales, que representó un 82,9% del consumo total de carbones, fue aún mayor: un 26,9%.

Por tipos de carbones, el mayor consumo correspondió a la hulla y antracita nacional, con 14,2 millones de toneladas y un aumento del 60,2% en relación con 1996. Mayor fue aún el incremento del consumo de la hulla subbituminosa nacional, que creció un 89,9%. Por el contrario, los consumos de lignito pardo nacional y de carbones importados registraron descensos del 28,9% y del 19,3%, respectivamente.

Otro combustible cuyo consumo experimentó el pasado año un fuerte aumento fue el gas, especialmente el gas natural. El consumo total de combustibles gaseosos ascendió a 2.518,8 millones de m3, lo que representa un incremento del 203,5% en comparación con 1996.

Asimismo, las centrales termoeléctricas clásicas consumieron 1,4 millones de toneladas de fuelóleo y cantidades menores de gasóleo y dieselóleo.

Nuevas centrales eléctricas de las empresas de UNESA

En 1997, la nueva potencia en instalaciones de producción de electricidad de las empresas de UNESA que entró en servicio ascendió a 901,4 MW. De ellos, 819,3 MW correspondieron a nuevos grupos de las centrales de carbón de Litoral de Almería y de Alcudia, y a un grupo de la central de fuelóleo de Melilla. Los otros 82,1 MW procedieron de ampliaciones de potencia de las centrales nucleares de Almaraz 1 y 2 y de Ascó 1. No fue retirada de servicio ninguna unidad.

Como consecuencia de estas variaciones, la potencia total instalada de las empresas que integran UNESA era de 46.291 MW al término de 1997.

De esta cifra total, un 35,7% correspondía a centrales hidroeléctricas, un 47,9% a centrales termoeléctricas clásicas y un 16,4% a centrales nucleares.

  CENTRALES DE LAS EMPRESAS DE UNESA    
  PUESTAS EN SERVICIO Y DADAS DE BAJA EN 1997    
       
  Centrales puestas en servicio

kW

 
       
  Centrales termoeléctricas clásicas:    
  Litoral de Almería. Grupo 2. Endesa

550.000

 
  Alcudia. Grupos 5 y 6. Gesa

260.000

 
  Melilla. Grupo 9. Endesa

9.300

 
       
  Centrales nucleares:    
  Almaraz 2 (*). Iberdrola, Cía. Sevillana de Electricidad y Unión Fenosa

52.610

 
  Ascó 1 (*). Fecsa y Endesa

26.000

 
  Almaraz 1 (*). Iberdrola, Cía. Sevillana de Electricidad y Unión Fenosa

3.500

 
       
  POTENCIA TOTAL PUESTA EN SERVICIO

901.410

 
       
  Centrales dadas de baja    
       
  Ninguna

0

 
       
  POTENCIA TOTAL DADA DE BAJA

0

 
       
  * Incremento de potencia autorizado por el Ministerio de Industria y Energía    
       
       

 

POTENCIA EN SERVICIO DE LAS EMPRESAS DE UNESA  
         
 

MW

% s/total

   
Hidroeléctrica*

16.547

35,7

   
Termoeléctrica clásica **

22.164

47,9

   
Termoeléctrica nuclear

7.580

16,4

   
         
TOTAL

46.291

100,0

   
         
* Incluye la potencia de las principales centrales eólicas conectadas a la red.
** Incluye la potencia de las principales centrales de residuos sólidos urbanos.
         
       

La longitud de la red de transporte a alta tensión aumentó en 425 kilómetros en 1997, como resultado de la instalación de 1.064 kilómetros en nuevas líneas y de la retirada de servicio de circuitos con una longitud de 639 kilómetros. Entre las que entraron en servicio, destaca el cable submarino que enlaza España y Marruecos, de 15,2 kilómetros de longitud, que hace posible la realización por primera vez de intercambios de electricidad entre ambos países. Además, entraron en servicio cuatro líneas con una longitud superior a los 100 kilómetros: Caparacena-Litoral de Almería, Mesón-Cartelle, Tajo de la Encantada-Caparacena y Caparacena-Tajo de la Encantada

A finales del ejercicio, la red de transporte de electricidad a tensiones superiores a 110 kV tenía una longitud total de 49.752 kilómetros. La longitud de los circuitos a tensiones inferiores a 110 kV era de unos 600.0000 kilómetros.

LÍNEAS DE TRANSPORTE A ALTA TENSIÓN*  
         
 

A 31-12-96

A 31-12-97

% var.

 
A 400 kV

14.004

14.164

1,14

 
A 220 kV

15.525

15.728

1,30

 
A 132-100 kV

19.798

19.861

0,32

 
         
TOTAL

49.327

49.752

0,86

 
         
* Datos de Red Eléctrica de España y de UNESA    

Datos económicos y financieros

Los datos actualmente disponibles sobre la evolución de los principales parámetros económicos y financieros del sector eléctrico español en 1997 se refieren a los nueve primeros meses de dicho ejercicio. En ese periodo, los ingresos por venta de electricidad ascendieron a 1,45 billones de pesetas, cifra muy semejante a la alcanzada en enero-septiembre de 1996, que fue de 1,46 billones de pesetas.

Por lo que se refiere a la evolución de los principales costes, los incrementos más destacados tuvieron lugar en los consumos de materias energéticas, que aumentaron un 26,3%, como consecuencia fundamentalmente del incremento del consumo de carbones nacionales en las centrales termoeléctricas clásicas; y en las compras de energía a los autogeneradores, que crecieron en un 15,5%. Por el contrario, los gastos financieros descendieron un 25,5%.

Los resultados obtenidos por el sector en los nueve primeros meses del ejercicio situaron la rentabilidad de los recursos propios en un 9,3%.

En cuanto al endeudamiento financiero, presentaba al término del periodo enero-septiembre del pasado año prácticamente el mismo nivel que registraba al cierre del ejercicio de 1996, año en el que había experimentado una fuerte reducción. Los poco más de 2,5 billones a los que asciende en la actualidad suponen el menor nivel de endeudamiento del sector de los últimos quince años. Dicha cantidad se halla repartida de la siguiente manera: un 19,2% en préstamos contratados en moneda extranjera y un 79,8% en préstamos y otros instrumentos financieros suscritos en moneda nacional.

ENDEUDAMIENTO FINANCIERO    
DEL SECTOR ELÉCTRICO        
           
 

Millones de pesetas

     
 

Moneda

Moneda

     

Años

extranjera

nacional

Total

% var.

 

1983

1.302.940

1.848.195

3.151.135

---

 

1984

1.673.275

2.076.839

3.750.114

19,0

 

1985

1.421.884

2.725.142

4.147.026

10,6

 

1986

1.008.314

3.267.114

4.275.428

3,1

 

1987

1.029.232

3.313.555

4.342.787

1,6

 

1988

1.120.650

2.943.310

4.063.960

-6,4

 

1989

1.038.990

2.917.922

3.956.912

-2,6

 

1990

1.004.032

2.841.182

3.845.214

-2,8

 

1991

1.009.514

2.843.062

3.852.576

0,2

 

1992

1.183.716

2.671.437

3.855.153

0,1

 

1993

1.321.038

2.589.606

3.910.644

1,4

 

1994

897.621

2.712.740

3.610.361

-7,7

 

1995

739.461

2.569.960

3.309.421

-8,3

 

1996

463.576

2.101.619

2.565.195

-22,5

 

Ene-sept. 1997

491.219

2.072.153

2.563.372

-0,1

 
           

Por último, las inversiones en activos materiales de enero-septiembre del pasado año ascendieron a 197.026 millones de pesetas, lo que supone un descenso del 11,1% con respecto a los nueve primeros meses de 1996. A lo largo de los últimos diez años, las empresas eléctricas españolas han venido invirtiendo del orden de 335.000 millones de pesetas anuales, a pesar de no haber iniciado aún el nuevo ciclo inversor en grandes instalaciones de generación de electricidad.

INVERSIONES MATERIALES DEL SECTOR ELECTRICO  
(en pesetas de cada año)    
           
         
 

Años

Mill.pta.

% var.  
 

1980

322.135

--

   
 

1981

409.265

27,0

   
 

1982

515.224

25,9

   
 

1983

669.737

30,0

   
 

1984

715.826

6,9

   
 

1985

564.891

-21,1

   
 

1986

460.223

-18,5

   
 

1987

444.983

-3,3

   
 

1988

394.662

-11,3

   
 

1989

301.516

-23,6

   
 

1990

350.921

16,4

   
 

1991

337.495

-3,8

   
 

1992

327.230

-3,0

   
 

1993

327.198

0,0

   
 

1994

342.798

4,8

   
 

1995

340.709

-0,6

   
 

1996

361.898

6,2

   
           
Ene-sept.1996  

221.533

--

   

Ene-sept.1997

 

197.026

-11,1

   
           

LOS PRECIOS DE LA ELECTRICIDAD

Por segundo año consecutivo en términos monetarios, y por séptimo año consecutivo en términos reales – es decir, eliminando el efecto de la inflación --, las tarifas eléctricas españolas disminuirán en 1998.

El descenso medio para el conjunto del ejercicio decidido por el Consejo de Ministros, en su reunión del 26 de diciembre de 1997, será de un 3,63% en términos monetarios. Teniendo en cuenta que la inflación prevista para 1998 es de un 2,1%, la disminución en términos reales será del 5,61%. Tanto en términos reales como monetarios, es la mayor que se ha registrado en España desde que existe un sistema integrado de tarifas eléctricas.

EVOLUCION DE LA TARIFA ELECTRICA

Y DEL IPC*

       
   

% var. tarifas

% var. tarifas

 

% var. IPC

térm. monetarios

térm. reales

1984

8,97

8,75

-0,20

1985

8,14

6,80

-1,24

1986

8,34

7,25

-1,01

1987

4,56

4,01

-0,53

1988

5,86

5,50

-0,34

1989

6,89

4,10

-2,61

1990

6,51

5,50

-0,95

1991

5,58

6,80

1,16

1992

5,34

3,20

-2,03

1993

4,96

2,90

-1,96

1994

4,30

2,06

-2,15

1995

4,30

1,48

-2,70

1996

3,20

0,00

-3,10

1997

2,20

-3,00

-5,09

1998

2,10

-3,63

-5,61

       
*IPC de 1997 y 1998, estimación    

Descensos de los distintos tipos de tarifas en 1997 y 1998

Los descensos de 1997 y 1998 han tenido lugar prácticamente en todas las tarifas que integran actualmente el sistema español de precios eléctricos; y han sido mayores en las que se aplican en alta tensión, que son fundamentalmente las que afectan al consumo de electricidad para usos industriales. El descenso medio de las tarifas en baja tensión ha sido del 2,48% en 1997 y del 3,07% en 1998, mientras que en alta tensión los descensos han sido del 4,00% en 1997 y del 4,70% en 1998.

VARIACIONES DE LAS TARIFAS ELÉCTRICAS

EN TÉRMINOS MONETARIOS (en %)

 
     
 

1997

1998

Baja tensión    
Tarifa social (1.0)

0,00

-3,09

Tarifa doméstica (2.0)

-0,98

-3,08

Tarifas específicas (alumbrado público y riegos)

-2,02

-3,07

Tarifas generales de comercio y servicios (4.0, 3.0)

-6,01

-3,09

TOTAL TARIFAS BAJA TENSION

-2,48

-3,07

     
Alta tensión    
Tarifas generales de corta utilización

-5,95

-5,15

Tarifas generales de media utilización

-4,44

-5,16

Tarifas generales de larga utilización

-2,40

-3,60

Tarifa de tracción

-2,05

-5,18

Tarifa de riegos

-1,89

-5,17

Tarifas de distribuidores

-2,33

-7,59

Tarifa de grandes consumidores (G.4)

0,00

0,00

Tarifa horaria de potencia

-3,11

-3,60

TOTAL ALTA TENSION

-4,00

-4,70

     
TOTAL TARIFAS

-3,00

-3,63

Si se calculan estos descensos en términos reales, es decir, eliminando la inflación, se obtiene una estimación más exacta de cuál ha sido su efecto real sobre las facturas que pagan los consumidores domésticos e industriales. Este cálculo indica, por ejemplo, que en el conjunto de los años 1997 y 1998, la tarifa doméstica ha descendido en términos reales un 7,99%; y las tarifas generales para la industria en alta tensión lo han hecho en porcentajes que oscilan entre un 9,79% para las de larga utilización y un 14,47% para las de corta utilización.

Por consiguiente, las reducciones de tarifas de 1997 y 1998 han dado lugar a una significativa disminución de los costes de los consumidores españoles; y, muy en especial, de los costes de los consumidores industriales. Asimismo, han contribuido de manera considerable a mejorar la situación comparativa de los precios eléctricos españoles en relación con los vigentes en los demás países de la Unión Europea, respecto de los cuales se hallan, en términos generales, en la media o, en algunos casos, incluso por debajo de ella.

VARIACIONES DE LAS TARIFAS ELÉCTRICAS EN TÉRMINOS REALES

(en %)

       
 

1997/96

1998/97

1998/96

Baja tensión      
Tarifa social (1.0)

-2,15

-5,04

-7,09

Tarifa doméstica (2.0)

-3,11

-5,03

-7,99

Tarifas específicas (alumbrado público y riegos)

-4,13

-5,02

-8,95

Tarifas generales de comercio y servicios (4.0, 3.0)

-8,03

-5,04

-12,67

TOTAL TARIFAS BAJA TENSION

-4,58

-5,02

-9,37

       
Alta tensión      
Tarifas generales de corta utilización

-7,97

-7,06

-14,47

Tarifas generales de media utilización

-6,50

-7,07

-13,11

Tarifas generales de larga utilización

-4,50

-5,54

-9,79

Tarifa de tracción

-4,16

-7,09

-10,95

Tarifa de riegos

-4,00

-7,08

-10,80

Tarifas de distribuidores

-4,43

-9,45

-13,46

Tarifa de grandes consumidores (G.4)

-2,15

-2,01

-4,12

Tarifa horaria de potencia

-5,20

-5,54

-10,45

TOTAL ALTA TENSION

-6,07

-6,62

-12,29

       
TOTAL TARIFAS

-5,09

-5,61

-10,49

En efecto, dichas reducciones no han hecho sino acentuar una tendencia a la moderación de los precios eléctricos que ya venía teniendo lugar en España desde hace años. Cabe recordar, al respecto, que las tarifas fueron "congeladas" en 1996; y que desde 1991 han experimentado variaciones anuales inferiores a las del Indice de Precios del Consumo (IPC), lo que supone descensos sucesivos en términos reales.

Evolución del precio medio de la electricidad

Como fruto de esta evolución, y aun sin tener en cuenta el efecto del descenso de tarifas de 1998, el precio medio del kWh que pagan los consumidores españoles -- medido en moneda corriente, es decir, sin descontar el efecto de la inflación -- se situó en 1997 en unas 13,997 pesetas, sin IVA; es decir, en el nivel más bajo desde 1991. Este precio medio se obtiene dividiendo la facturación de electricidad de cada año, entre el número total de kWh facturados.

Si se calcula la evolución del precio medio de la electricidad en moneda constante, es decir, eliminando el efecto de la inflación, se comprueba que ha descendido un 21,0% en términos reales desde 1987.

Si se seleccionan horizontes temporales aún más lejanos, se continúa poniendo de manifiesto que los precios eléctricos españoles han seguido, en términos generales, una tendencia a la moderación. Así, medido en pesetas constantes de 1959, el precio medio de la electricidad se situó en 1997 en 0,560 pta./kWh, el nivel más bajo de los últimos dieciocho años.

EVOLUCION DEL PRECIO MEDIO DE VENTA
DE LA ENERGIA ELECTRICA EN ESPAÑA *
           
 

Precio medio

Precio medio

Precio medio

Precio medio

 

Ptas/kWh

Ptas/kWh

 

Ptas/kWh

Ptas/kWh

Años

(corrientes)

(constantes)

Años

(corrientes)

(constantes)

           

1959

0,998

0,998

1979

3,237

0,470

1960

0,988

0,982

1980

4,518

0,569

1961

0,983

0,958

1981

6,294

0,693

1962

0,977

0,866

1982

7,493

0,724

1963

0,981

0,824

1983

8,214

0,707

1964

0,983

0,733

1984

9,077

0,717

1965

0,995

0,678

1985

9,849

0,719

1966

1,055

0,683

1986

10,452

0,704

1967

1,092

0,663

1987

11,000

0,709

1968

1,134

0,669

1988

11,622

0,708

1969

1,153

0,658

1989

11,984

0,683

1970

1,252

0,669

1990

12,866

0,688

1971

1,354

0,660

1991

13,717

0,695

1972

1,367

0,621

1992

14,212

0,684

1973

1,477

0,588

1993

14,407

0,661

1974

1,689

0,570

1994

14,540

0,640

1975

2,040

0,604

1995

14,540

0,613

1976

2,411

0,595

1996

14,550

0,595

1977

2,750

0,537

1997

13,997

0,560

1978

2,941

0,493

     
           
* Datos de 1996 y 1997, provisionales    
           

En suma, la evolución de los precios eléctricos españoles a lo largo de los últimos ejercicios ha seguido una clara tendencia a la moderación y ha ido mejorando la situación comparativa de éstos respecto de los que se aplican en los demás países comunitarios.

Todo ello representa una importante contribución por parte del sector eléctrico a la competitividad del sistema productivo español y al cumplimiento de los objetivos de convergencia de la Unión Europea.

EL NUEVO SISTEMA ELÉCTRICO

El 1 de enero de 1998 se ha puesto en marcha el nuevo sistema eléctrico español. Este nuevo sistema se basa, desde el punto de vista legal, en la Ley del Sector Eléctrico aprobada por el Parlamento español el pasado mes de noviembre de 1997 y en las normas que la desarrollan. El alcance de las medidas contenidas en ella es de tal importancia, que el proceso que se acaba de iniciar no consiste en una mera transformación del sistema que hasta ahora existía, sino en el establecimiento de unas reglas auténticamente nuevas para el desarrollo de la producción, transporte, distribución y comercialización de electricidad. Por ello, se puede afirmar que el 1 de enero se ha iniciado en la práctica la implantación de un nuevo sistema eléctrico.

En consecuencia, es necesario llevar a cabo, en primer lugar, una intensa labor de información, a fin de que todos cuantos tienen que tomar decisiones en relación con el suministro de electricidad, conozcan con suficiente detalle cuáles son, a partir de ahora, las nuevas normas de funcionamiento del mercado eléctrico; y, en segundo lugar, un profundo cambio de mentalidad: no es lo mismo tomar decisiones en un entorno fuertemente intervenido por los poderes públicos, que hacerlo en un mercado libre y competitivo.

Principios fundamentales del nuevo sistema eléctrico

El nuevo sistema eléctrico español se basa en criterios de liberalización y competencia:

El desarrollo práctico de las medidas contenidas en la Ley del Sector Eléctrico supondrá pasar a un sistema en el que las actividades eléctricas se realizarán de manera libre. En efecto, no va a haber en el nuevo sistema otras limitaciones que las que imponen determinados factores técnicos, económicos y materiales, y las que señala la legislación vigente a cualquier tipo de actividad industrial.

Objetivos del nuevo sistema eléctrico

El planteamiento fundamental del nuevo sistema eléctrico es que las medidas de liberalización y competencia, unidas a la capacidad de gestión de las empresas eléctricas, permitirán mejorar la calidad del servicio y la competitividad de los precios eléctricos.

Referentes del nuevo sistema eléctrico

La Ley del Sector Eléctrico que da lugar al establecimiento del nuevo sistema no es un hecho aislado en el ámbito nacional ni en el ámbito internacional.

Desde hace ya varios años, un conjunto relativamente amplio de países desarrollados de diferentes zonas del mundo han puesto en marcha procesos de reestructuración de sus respectivos sistemas eléctricos siguiendo, como en España, criterios de liberalización y competencia. Entre los países que han iniciado o están a punto de iniciar este tipo de procesos, se hallan Inglaterra y Gales, Noruega, Suecia, Finlandia, Nueva Zelanda, Argentina, Chile, Italia, Portugal, Holanda, Austria, varios Estados de los EE.UU., de Canadá y de Australia, etc.

Además, el Consejo de Ministros de la Unión Europea del 19 de diciembre de 1996 aprobó una Directiva sobre Normas Comunes para el Desarrollo del Mercado Interior de la Electricidad. Esta Directiva contiene unos objetivos y criterios mínimos de liberalización y competencia a los cuales los países comunitarios deberán ir adaptando sus legislaciones eléctricas en los plazos que la propia Directiva indica.

El nuevo sistema eléctrico español no sólo comparte los criterios y medidas fundamentales que forman parte de todos estos procesos, sino que se halla entre los que van más lejos en este terreno. En el ámbito europeo, concretamente, España es, junto con el Reino Unido y los países escandinavos, una de las naciones más avanzadas en la introducción de la liberalización y la competencia en varias de las actividades eléctricas. Por lo que se refiere al ámbito específico de la Unión Europea, la normativa legal en la que se basa el desarrollo del nuevo sistema eléctrico español cumple con todos los requisitos contenidos en la Directiva comunitaria que antes se ha mencionado; y, en no pocas cuestiones, incluye medidas de aplicación más rápida o más profunda que las de la propia Directiva.

En cuanto al ámbito nacional, la Administración y las empresas eléctricas españolas iniciaron en 1996, partiendo de la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN) de 1994, un largo periodo de conversaciones que dio lugar a la elaboración y firma del Protocolo para el Establecimiento de una Nueva Regulación del Sistema Eléctrico Nacional. Este Protocolo incluye un amplio paquete de medidas de liberalización y competencia que, junto con los trabajos desarrollados a continuación para concretar su contenido, han servido de referencia para la elaboración de la nueva Ley del Sector Eléctrico.

Elementos fundamentales del nuevo sistema eléctrico

Los elementos fundamentales en los que se basa el nuevo sistema eléctrico español son:

Libertad de construcción de nuevas centrales de producción de electricidad

Hasta ahora, las únicas centrales eléctricas de dimensión significativa que se podían instalar en España eran las que estaban contempladas en el Plan Energético Nacional (PEN). El PEN era un documento elaborado por el Gobierno y aprobado por el Parlamento, en el que se concretaban los objetivos de la política energética española y las medidas necesarias para conseguirlos. En el caso del sector eléctrico, solía ser extremadamente detallado en cuanto a las centrales que había que construir, su potencia, su ubicación, el tipo de materia prima que tenían que utilizar, el año de entrada en servicio, etc.

En el nuevo sistema eléctrico, por el contrario, cualquier empresa puede instalar nuevas centrales eléctricas, del tipo, potencia y localización que considere más convenientes, sin otras condiciones que las que la legislación española establece, de manera general, para la puesta en marcha de cualquier otra instalación industrial. Estas condiciones se refieren a la eficiencia y seguridad de la instalación, su adecuación a los criterios de protección del medio ambiente, la idoneidad de su ubicación, la suficiente capacidad legal, técnica y económica de la empresa solicitante, etc.

Competencia en la producción de electricidad a través de un mercado de ofertas

En el anterior sistema eléctrico, el funcionamiento diario de las centrales eléctricas era determinado por Red Eléctrica de España (REE), de acuerdo con los criterios de política energética elaborados por el Ministerio de Industria y Energía. Ninguna central podía enviar electricidad a la red si no estaba incluida en la programación de REE.

En el nuevo sistema, y desde el 1 de enero, cada empresa productora ha de comunicar cada día las condiciones de cantidad y precio a las que estará dispuesta a vender la electricidad de sus instalaciones en cada una de las veinticuatro horas del día siguiente.

Una vez recibidas las ofertas de todos los productores, se define, para cada hora del día, la entrada en funcionamiento de las instalaciones de producción, en función del precio al que éstas hayan ofrecido su energía -- es decir, dando prioridad de manera sucesiva a las que ofrecen la electricidad más barata --, hasta cubrir la totalidad de la demanda. Las centrales que ofrecen su electricidad a un precio superior al de la última instalación necesaria para atender la demanda de cada hora, no son seleccionadas para funcionar.

Este sistema de ofertas competitivas es un importante incentivo para reducir el precio de la electricidad, ya que los generadores tratarán de ofrecer su energía al precio más bajo que les sea posible, a fin de asegurarse de que sus centrales sean seleccionadas para funcionar.

Asimismo, las empresas distribuidoras y los consumidores cualificados podrán realizar demandas que serán tenidas en cuenta a la hora de fijar los precios del mercado.

Libertad de los consumidores para elegir el suministrador que deseen

Uno de los principios básicos del nuevo sistema eléctrico es el reconocimiento del derecho de los consumidores a elegir el suministrador que les parezca más conveniente y acordar con él libremente el precio y demás condiciones de contratación del servicio.

Al igual que en la mayoría de los países que han decidido reconocer este mismo derecho a sus consumidores de electricidad, su aplicación práctica se realizará, por razones técnicas y económicas, de manera progresiva.

En los primeros años del nuevo sistema, la posibilidad de elección de suministrador estará reservada a los clientes que sobrepasen un determinado umbral de consumo anual. Progresivamente, la aplicación de este derecho se irá ampliando, con el objetivo de que finalmente todos los consumidores puedan elegir el suministrador que deseen.

Estos son los plazos a través de los cuales se irá extendiendo la posibilidad de elegir suministrador:

En el nuevo sistema, reciben la denominación de "consumidores cualificados" los clientes que en cada momento tienen reconocida la capacidad para elegir suministrador.

Cabe subrayar que estos plazos para el ejercicio del derecho a elegir suministrador son más cortos y afectan a un volumen mayor de mercado que los que fija la Directiva sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de la Electricidad de la Unión Europea.

Libertad de comercialización de la electricidad

El nuevo sistema eléctrico español permite la creación de un nuevo tipo de empresas eléctricas, llamadas comercializadoras. Estas nuevas empresas tendrán como función principal facilitar el derecho de elección de suministrador por parte de los consumidores cualificados e incrementar la competencia entre las empresas suministradoras. En concreto, se encargarán fundamentalmente de contratar el suministro de electricidad con los consumidores cualificados.

Es importante aclarar que las comercializadoras no precisarán necesariamente de redes propias para entregar la electricidad a los clientes. El suministro, en términos físicos, podrá será efectuado bien a través de redes propias, bien a través de las empresas distribuidoras. De lo que se ocuparán fundamentalmente las empresas comercializadoras es de las relaciones contractuales, en términos económicos y legales, con los clientes cualificados: contratación de las condiciones del suministro, facturación, cobro, otros servicios, etc.

Además, las empresas comercializadoras fomentarán el uso racional de la energía eléctrica y, en particular, pondrán en práctica los planes de gestión de la demanda aprobados por la Administración. Asimismo, estarán encargadas de controlar que las instalaciones de los clientes cumplan condiciones técnicas y de uso adecuadas, a fin de que su utilización no perjudique la calidad del servicio que se suministra a otros consumidores.

Libertad de acceso a las redes de transporte y distribución de electricidad

Hay dos actividades eléctricas en las cuales la introducción de medidas de liberalización y competencia se halla fuertemente limitada por razones físicas y técnicas: la de transporte y la de distribución de electricidad.

Es evidente que una multiplicación de redes de transporte y distribución en un mismo territorio conduciría a una ilógica multiplicación de los costes de inversión, operación y mantenimiento de estas instalaciones y, por tanto, a un encarecimiento irracional del suministro de electricidad. No obstante, existe una vía para hacer posible la liberalización del transporte y distribución de electricidad sin caer en un innecesario encarecimiento de los costes de suministro: mantener la existencia de redes únicas en cada zona, pero reconociendo al mismo tiempo el derecho de todos los agentes del sistema a tener libre acceso a las mismas, es decir, a poder utilizarlas a cambio de un peaje razonable y que no sea discriminatorio para ninguno de ellos.

El libre acceso a las redes de transporte y distribución es la alternativa que han elegido todos los países que han liberalizado su sistema eléctrico, entre ellos España, para hacer compatible la implantación de criterios de libre mercado con las limitaciones físicas y técnicas propias del transporte y la distribución de energía eléctrica.

En consecuencia, todos los agentes que operan en el nuevo sistema eléctrico español pueden acceder libremente a las redes de transporte y distribución de electricidad, mediante el pago de un peaje establecido por la Administración.

Libertad de comprar o vender electricidad a otros miembros de la Unión Europea

Hasta ahora, todos los intercambios internacionales de electricidad eran realizados por Red Eléctrica de España. Ningún otro agente del sistema adquiría electricidad directamente de otro país o la vendía a consumidores extranjeros.

En el nuevo sistema eléctrico, todos los productores, distribuidores, comercializadores y consumidores cualificados podrán adquirir electricidad directamente de cualquier país comunitario. La Administración española sólo podrá negar la autorización correspondiente si el país comunitario en cuestión no reconoce a sus respectivos agentes eléctricos la misma capacidad de contratación.

Además, los productores y comercializadores españoles podrán vender directamente electricidad a los demás países comunitarios, a no ser que dichas operaciones supongan un riesgo para el abastecimiento nacional.

Los organos de gestion del funcionamiento del nuevo sistema

Para hacer posible el funcionamiento del nuevo sistema, la Ley del Sector Eléctrico ha dado lugar a la creación de dos nuevos organismos: el Operador del Mercado y el Operador del Sistema. Ambos han iniciado sus actividades el 1 de enero de 1998.

El primero estará encargado de la casación entre las ofertas y las demandas en el mercado competitivo de generación de electricidad que antes se ha descrito. Básicamente, el Operador del Mercado recibe las ofertas de venta de energía que formulan, para cada hora del día siguiente, las unidades de generación que operan en el sistema, así como las demandas de energía que realizan al sistema los consumidores cualificados y los demás agentes autorizados para hacerlas.

Una vez recibidas estas informaciones, el Operador del Mercado selecciona, para cada hora, la entrada en funcionamiento de las unidades de generación, empezando por las que hayan comunicado las ofertas de energía más baratas, hasta cubrir la totalidad de la demanda. Asimismo, determina el precio final resultante de dicha casación e informa a los distintos agentes de las liquidaciones de cobros y pagos que han de hacerse entre ellos.

Desde el punto de vista jurídico, el Operador del Mercado es una sociedad mercantil, denominada Compañía Operadora del Mercado Español de Electricidad, en la que, a fin de garantizar su neutralidad e independencia, ningún accionista puede poseer más de un 10% del capital social.

Por su parte, el Operador del Sistema está encargado de garantizar una correcta coordinación del sistema de producción y transporte de electricidad, a fin de asegurar la continuidad y la seguridad en el suministro de energía. Las funciones del Operador del Sistema han sido encomendadas por la la Ley a Red Eléctrica de España (REE), a la que encarga asimismo de la operación, mantenimiento y desarrollo de la red de transporte de electricidad.

En concreto, su cometido es programar técnicamente el funcionamiento de las instalaciones de producción de electricidad a partir de las casaciones de ofertas y demandas de energía realizadas por el Operador del Mercado. Asimismo, gestiona los programas de intercambios internacionales de electricidad a corto plazo que son necesarios para incrementar la seguridad y calidad del suministro.

El Operador del Mercado y el Operador del Sistema han de funcionar, como es lógico, con un elevado grado de coordinación. Esto es de especial importancia para poder hacer frente adecuadamente a posibles situaciones excepcionales en las redes de transporte o en la generación. Estas situaciones excepcionales podrían aconsejar, con el fin de garantizar en todo momento la seguridad en el suministro, la introducción de modificaciones en el sistema de casación de ofertas y demandas; y, paralelamente, en los programas de selección de las unidades de producción que han de funcionar cada hora.

El nuevo sistema eléctrico y los consumidores

El proceso de liberalización y competencia en el que se basa el nuevo sistema eléctrico español, que ahora se pone en marcha, tiene como objetivo primordial asegurar que el suministro de electricidad se realice en buenas condiciones, en beneficio de los consumidores.

Algunas de las consecuencias positivas que tendrá para éstos la implantación del nuevo sistema ya han sido mencionadas en apartados anteriores: por ejemplo, el derecho a elegir suministrador; la profundización en el proceso de moderación de los precios eléctricos; o el contar con un sistema que no sólo está en línea con la Directiva comunitaria sobre el Mercado Interior de la electricidad y con los procesos de liberalización eléctrica de varios países desarrollados, sino que, en algunos aspectos, es incluso más avanzado.

Otras dos cuestiones que se tienen muy en cuenta en el nuevo sistema y que benefician claramente a los consumidores son la seguridad en el suministro y la calidad del servicio.

Seguridad en el suministro

El suministro de electricidad seguirá estando garantizado. La Ley del Sector Eléctrico señala que "todos los consumidores tendrán derecho al suministro de energía eléctrica, en el territorio nacional, en las condiciones de calidad y seguridad que reglamentariamente se establezcan por el Gobierno, con la colaboración de las Comunidades Autónomas". Lógicamente, los consumidores cualificados estarán acogidos a lo que dispongan las cláusulas de sus respectivos contratos.

El nuevo sistema se basa en el funcionamiento de un mercado liberalizado y competitivo en el cual los poderes públicos no van a actuar directamente; pero sobre el que van a ejercer una lógica supervisión, a través de entidades y mecanismos claramente definidos, destinada a garantizar el adecuado funcionamiento de las reglas de mercado. Una supervisión que, en casos excepcionales, podría llegar hasta la suspensión temporal de algunos de los mecanismos de dicho mercado, si ello fuera necesario para garantizar el derecho de todos los consumidores a recibir el suministro en condiciones adecuadas de calidad y seguridad.

Mejoras en la calidad del servicio

Entre 1988 y 1996, el indicador que se utiliza en España para medir la continuidad del suministro (el denominado TIEPI: tiempo de interrupción equivalente de la potencia instalada) ha registrado una mejoría del 65%. Asimismo, los juicios de los consumidores sobre los aspectos cualitativos del servicio han experimentado una evolución positiva. Varios de los elementos que forman parte del nuevo sistema tratan de reforzar esta tendencia a la mejora de la calidad del servicio eléctrico.

Entre ellos, cabe mencionar la competencia entre los suministradores. Para determinados usos, los precios eléctricos españoles se hallan ya suficientemente ajustados. Por ello, la actividad de las empresas comercializadoras para captar nuevos clientes no podrá basarse sólo ni fundamentalmente en el precio, sino en otros aspectos del suministro de electricidad (nuevos servicios, niveles garantizados de calidad, etc.).

Además, la nueva legislación eléctrica prevé que la Administración defina unos índices objetivos de calidad del servicio, así como los valores entre los cuales se considerará aceptable que dichos índices puedan oscilar. En el caso de que se produjeran deficiencias continuas o graves en la calidad del suministro, la Administración podría adoptar medidas especiales para que las empresas distribuidoras de la zona restauren los niveles previstos de calidad. Esas medidas podrían concretarse en reducciones de las facturas que pagan los consumidores, si se probara que la calidad del servicio individual prestado por la empresa respectiva es menor que la establecida reglamentariamente.

Los organismos de regulación del nuevo sistema

Como se ha señalado anteriormente, una serie de organismos han de velar en el nuevo sistema por el correcto funcionamiento del mercado y por el mantenimiento en él de unas adecuadas condiciones de libertad y competencia.

Desde el punto de vista ejecutivo, la responsabilidad máxima en materia de regulación del sistema eléctrico la ejerce la Administración del Estado, a través del Ministerio de Industria y Energía. Algunas de las responsabilidades que la Ley del Sector Eléctrico le encomienda son:

Además, existe en el sistema un ente regulador creado por la LOSEN de 1994. La Comisión Nacional del Sistema Eléctrico (CNSE) es un organismo, adscrito al Ministerio de Industria Energía, que tiene como objetivo velar por la competencia efectiva en el sistema y por su objetividad y transparencia, en beneficio de todos los sujetos que operan en el mismo y de los consumidores.

La primera de las funciones que la Ley asigna a la CNSE es actuar como órgano consultivo de la Administración en materia eléctrica. Asimismo, encomienda a la Comisión, entre otras, las funciones siguientes:

Para asesorar a la CNSE e informar acerca de sus actuaciones, existe un Consejo Consultivo formado por representantes de la Administración central, del Consejo de Seguridad Nuclear, de las Comunidades Autónomas, de las empresas eléctricas, del Operador del Mercado, del Operador de la red de transporte y del Sistema, de los consumidores, y de agentes implicados en la preservación del medio ambiente. Una Comisión Permanente más reducida facilita los trabajos de este Consejo.

Finalmente, el nuevo sistema eléctrico español concede competencias significativas a las Comunidades Autónomas. Entre ellas, se encuentran el desarrollo reglamentario de la nueva Ley en el ámbito de competencia de cada Comunidad, la inspección de las instalaciones eléctricas cuando su funcionamiento no afecte a otra Comunidad Autónoma, etc., así como un elevado nivel de participación en la promoción de las instalaciones de cogeneración y energías renovables, y en los planes de ahorro y eficiencia energética en su ámbito territorial.

El nuevo sistema y la capacidad de gestión de las empresas eléctricas

El nuevo sistema va a permitir una mayor capacidad de iniciativa empresarial. Las empresas eléctricas serán más libres para gestionar sus recursos técnicos, económicos y humanos; y, sobre todo, más libres a la hora de tomar decisiones.

En contrapartida, el nuevo sistema eléctrico les supondrá hacer importantes contribuciones al proceso de liberalización y competencia. Además, les obligará a actuar en un entorno más incierto y arriesgado.

No obstante, las empresas eléctricas españolas confían en su probada capacidad de gestión y, sobre todo, cuentan con los significativos resultados obtenidos en este terreno a lo largo de los últimos años.

Es importante subrayar que la capacidad de las empresas eléctricas para gestionar la implantación y el desarrollo del nuevo sistema va a resultar crucial para que éste cumpla sus objetivos. En la medida en que las empresas eléctricas puedan actuar en un marco que les permita gestionar adecuadamente la puesta en marcha del nuevo sistema, será posible que las medidas de liberalización y competencia se traduzcan realmente en más calidad del servicio y precios eléctricos más competitivos.