CONTAMINACIÓN LUMÍNICA: UNA NOCHE CADA VEZ MENOS VISIBLE
El desarrollo de la sociedad actual lleva implícito el uso de altos
niveles de iluminación en las calles de nuestras ciudades y pueblos, entre
los cuales hay que destacar la utilización de alumbrado para fines
ornamentales en los edificios, plazas y monumentos y también
publicitarios, como las grandes superficies comerciales que se encuentran
dentro y fuera de nuestra ciudad.
Juan Carlos Camacho Vega. Estudiante de Arquitectura
Técnica Artículo coordinado y supervisado por Rafael Lucas Ruiz,
Catedrático de la Universidad de Sevilla.

Es difícil encontrar hoy día una urbe que no tenga sus monumentos,
plazas y viales con luminarias de toda índole. Pero no se trata de que no
se iluminen los monumentos, las plazas, las carreteras, al contrario, se
trata de iluminar, pero de iluminar bien, aprovechando todo el rendimiento
que tienen las luminarias que actualmente se encuentran en el mercado. El
hecho de iluminar mucho, usando lámparas de gran vataje no implica que lo
estemos haciendo correctamente. El cielo es patrimonio de todos que
debiéramos conservar y conocer sin perjuicio de los avances tecnológicos
de los que todos disfrutamos. La ciencia avanza, los sistemas
constructivos también, pero no tenemos por qué hacerlo a costa de otras
cosas, todo debería estar en armonía, sin molestar a nadie, y lo mejor de
todo, no es una utopía, se puede conseguir sin renunciar al
progreso.
La contaminación lumínica es un tema relativamente novedoso en lo que
se refiere a la Arquitectura y la construcción. Este tipo de contaminación
se produce por la incorrecta utilización del alumbrado, en general por el
alumbrado público. El inadecuado diseño de las luminarias hace que se
pierda la luz hacia lugares en los cuales no son útiles, zonas en las que
no la necesitamos como es el cielo.
Numerosas agrupaciones ecologistas y sobre todo astronómicas están
dando la voz de alarma sobre un problema que nos afecta a todos. Cuando
vamos a pasar los fines de semana o las vacaciones al campo o a la playa,
solemos observar el cielo mirando las estrellas y denotamos la enorme
diferencia de visión que tenemos respecto a la que tenemos en una gran
ciudad. En las grandes ciudades hemos perdido el hábito de nuestros
mayores y navegantes a saber guiarnos a través de las estrellas. Los
jóvenes de hoy no conocen nada de una cultura que desaparecerá porque no
tenemos una buena calidad de cielo. Hoy en día, es muy difícil encontrar
un lugar donde poder observar el cielo. En concreto, el halo luminoso que
desprende la ciudad de Sevilla llega a observarse incluso a más de 20
kilómetros de la ciudad, haciendo imposible la observación del firmamento
en la dirección en la que se sitúa nuestra ciudad.
Las principales formas de emisión de luz hacia el cielo
son:
- De forma directa: esta es la producida por la fuente luminosa que se
dirige directamente hacia el cielo.
- Por reflexión: la luz que se envía hacia el cielo es reflejada por
las superficies que están siendo iluminadas.
- Por refracción de partículas en el aire.
El efecto producido por la refracción en las partículas del aire,
polvo, agua, etc., es prácticamente inapreciable, va en función de la
distancia de la fuente luminosa, disminuyendo con el alejamiento.
El efecto producido por la reflexión está relacionado con la
intensidad luminosa que se está utilizando y es unas diez veces menor que
el impacto directo; siempre que se mejore el rendimiento luminoso se
mejorará el efecto de la reflexión.
El efecto que verdaderamente importa y hay que corregir es el
producido por el impacto directo que producen las fuentes luminosas. Este
efecto se produce por la mala elección de luminarias en calles, jardines,
instalaciones deportivas, aeropuertos, etc. Mejorando la calidad de
iluminación no solo estaríamos contribuyendo a una mejora sustancial de la
esta, sino que podríamos limitar la luz que se pierde en el firmamento, es
decir, energía y usar sólo la que necesitemos, utilizando lámparas de
menos vataje con el consiguiente ahorro energético.
Este aspecto económico es bastante importante ya que incluso podría
reducirse hasta un 40% en la factura de la luz, con lo que los
ayuntamientos reducirían gastos y todos quedarían
satisfechos.
Efectos negativos producidos por la contaminación lumínica
La inadecuada
iluminación de las calles no sólo afecta a los astrónomos y ecologistas.
También se produce el problema del deslumbramiento.
El deslumbramiento es un caso bastante común en nuestras ciudades y
carreteras. El hecho de que haya más intensidad de luz no implica una
mayor visibilidad. Si pasamos por debajo de una farola que emita un
excesivo flujo luminoso, no vemos con nitidez lo que tenemos delante de
nosotros, por lo que podríamos tropezarnos y caernos; son problemas de los
cuales no solemos darnos cuenta pero que pueden suceder.
Pero un problema bastante grave que nos afecta a todos es producido
por un uso abusivo de la iluminación en las carreteras españolas. A lo
largo de estas vías se sitúan numerosos centros comerciales, ventas,
restaurantes y hoteles que son usados por los que circulan a través de
ellas. Estos centros, para captar su clientela, iluminan sus carteles
publicitarios y zonas de aparcamiento con potentes focos. Estos no siempre
están bien orientados, dirigiendo el haz luminoso hacia la calzada y hacia
el cielo, con lo que pueden ocasionar deslumbramiento en el primer caso y
una contaminación lumínica excesiva. En ocasiones la potencia de estas
lámparas superan los 1000 W, un gran derroche energético considerando que
podrían sustituirse por otras de menor potencia y producir el mismo flujo
luminoso.
Otro efecto negativo es el que afecta a las aves nocturnas, las cuales
se ven desorientadas al ser deslumbradas por un exceso de
iluminación.
Se están haciendo estudios sobre el incremento de vandalismo que
implica un erróneo uso de la iluminación nocturna de las calles de una
ciudad. Esto puede ser debido al deslumbramiento y al exceso de luz, lo
que produce una penumbra que hace imposible el reconocimiento de las
personas que se encuentran cerca de la fuente luminosa.
El efecto negativo más importante es el exceso de consumo energético.
Con la buena elección de las lámparas podemos reducir este consumo, ya que
por ejemplo una lámpara de vapor de mercurio necesita más vatios que una
de vapor de sodio a baja presión para el mismo flujo luminoso. Tan solo
este cambio puede proporcionar una gran reducción del consumo. Más
adelante se explican diseños para hacer efectivo el cambio.
Pero no siempre se usan diseños del todo incorrectos. En algunas zonas
de nuestra ciudad se han colocado y se siguen colocando luminarias que
dirigen la luz hacia el suelo. Este es el caso de algunos tipos de
luminarias del recinto de la Exposición Universal de 1992, o proyectores
disimétricos colocados en el cruce de la "Gota de Leche". Sin embargo la
elección de este tipo de luminaria se debe más bien a un criterio de
diseño más que práctico. El efecto de este tipo de luminaria es
inapreciable debido a la iluminación de las zonas colindantes, pero es un
primer paso.
Tipos de lamparas actuales.
Haciendo una clasificación de los tipos de lámparas podemos distinguir
cuatro diferentes:
1. Halogenuros Metálicos.
2. Vapor de Mercurio.
3. Vapor de Sodio a Alta Presión.
4. Vapor de Sodio a Baja Presión.
De los cuatro podemos decir que las más negativas son las de
Halogenuros Metálicos y las que producen mejores rendimientos son las de
Vapor de Sodio a Baja Presión.
Las lámparas de Vapor de Mercurio producen una luz fría y son las que
se usan más comúnmente. Su rendimiento es bajo con respecto a las de Vapor
de Sodio, siendo de 50 lm/w aunque su vida útil es similar a las otras dos
de 12.000 horas.
Las lámparas de Halogenuros Metálicos se usan con mucha frecuencia en
proyectores. Su color resulta también ser frío y su rendimiento es de 75
lm/w. Su durabilidad es de 6000 horas.
Las lámparas que
tienen mayor aprovechamiento energético son las de Vapor de Sodio, cuyo
rendimiento a baja presión de 150 lm/w es muy conveniente para grandes
extensiones, sobre todo en carreteras. Las de vapor de sodio a alta
presión presentan un rendimiento satisfactorio de 90 lm/w, pudiendo usarse
perfectamente en viales peatonales como en carreteras. Aunque su
rendimiento es menor que la anterior su reproducción cromática es mejor.
La durabilidad de ambas es de 10.000 h y de 12.000 h
respectivamente.
Estas pueden ser usadas en diferentes tipos de luminarias. Las que se
usan más comúnmente son los típicos faroles, las farolas tipo globo o los
proyectores simétricos. Estos tipos de luminarias están compuestas de
difusores, refractores y reflector. La combinación de estos elementos nos
puede proporcionar una correcta iluminación pero en la realidad esto no es
así. Los reflectores se colocan de forma que los rayos luminosos se
escapen hacia el cielo donde no nos sirven. Los refractores se diseñan con
formas geométricas que dispersan la luz en todas direcciones cuando sólo
hace falta que se dirijan en una dirección. Los difusores se encargan de
difuminar la luz. Este elemento debe ser usado correctamente para dirigir
también en flujo luminoso hacia abajo. Todo esto va en detrimento del
correcto aprovechamiento de las lámparas que estemos
utilizando.
Ejemplos de actuaciones correctoras
Para dirigir y
mejorar el rendimiento del flujo luminoso hay que actuar sobre todo en el
diseño de la luminaria y en la elección de la lámpara.
Hay diferente tipos de luminarias que todos conocemos y vemos
diariamente en las calles. Ellas disponen de sistemas de reflexión de la
luz y de dispersores la cual aumenta el campo de iluminación. Los típicos
faroles como los que se encuentran en la Plaza Nueva tienen muy fácil
arreglo. Solamente consiste el cambio de lugar de la bombilla, actualmente
se coloca verticalmente y de esta forma se pierde flujo luminoso hacia
arriba, por lo que perdemos energía. La solución consistiría en colocar la
bombilla en la parte superior la cual tuviera un buen sistema de
reflexión, enviando toda la luz hacia abajo.
Una de las luminarias que producen mayor contaminación lumínica son
las farolas tipo Globo, llamadas también "chupa-chups". Este modelo se
coloca en numerosos barrios de Sevilla, plazas, jardines, urbanizaciones,
etc. El rendimiento de esta luminaria es relativamente bajo, ya que más
del 50% del flujo se pierde en el cielo e incluso no alumbra bien hacia
abajo debido a que queda una zona oscura en la base del poste.
Oscureciendo su parte superior y colocando un reflector de la misma forma
que la anterior se obtendría un rendimiento mucho mayor.
Los proyectores simétricos son los que mandan más luz hacia el cielo.
La manera de solucionar esto podría ser sustituyendo esos proyectores por
otros disimétricos que lleven la luz hasta donde realmente queremos. Otro
sistema para conseguir este mismo efecto, pero con los proyectores
simétricos, es convirtiéndolos en disimétricos, lo cual se puede hacer
colocando una rejilla de forma que evite que la luz se escape hacia
arriba. Este tipo de iluminación se encuentra sobre todo en aeropuertos,
grandes superficies comerciales e instalaciones deportivas. Este efecto
donde mejor podemos apreciarlo es en los estadios de fútbol, donde se
puede ver el halo luminoso que se desprende del estadio cuando se está
jugando un partido.
La iluminación de las carreteras y viales de tráfico rodado de una
ciudad está formada normalmente por luminarias sobre báculos. La luminaria
está formada por un reflector y normalmente poseen un refractor o difusor
curvo. Aunque hay muchos lugares donde se usa un vidrio plano, lo que
sigue predominando son los diseños anteriores.
La ornamentación
luminosa de los edificios y monumentos se hace normalmente de abajo hacia
arriba. Esta iluminación se hace sobre todo por comodidad, aportando al
edificio una iluminación que parece bastante artificial e irreal, a veces
creando sombras y relieves que no se aprecian con la luz del día. Para
iluminar un monumento debería recrearse el mismo efecto que produce la luz
solar. Se podrían colocar proyectores en las fachadas de los edificios
imitando la luz del día y haciendo más real lo que se mira.
Los ayuntamientos de algunas localidades están ya actuando para
avanzar sobre el tema. Existe una ley con valor sólo en Canarias que es la
Ley del Cielo 31/1988, la cual está destinada al apoyo de la comunidad
astronómica que se encuentra en las Islas para evitar que el exceso de luz
interfiera en sus investigaciones. Otro lugar mucho más cercano está en
Córdoba, no hace mucho ha entrado en vigor una Ordenanza la cual intenta
proteger el cielo de esta bella ciudad, y protege sus parajes naturales.
En Madrid el Ayuntamiento se ha comprometido a no colocar más farolas tipo
globo y a sustituir progresivamente las que ya hay instaladas. Pero donde
se está más por el tema es en Cataluña, allí ya se está estudiando en la
Generalitat la posibilidad de redactar alguna normativa que evite este
efecto. En esta región de España ya hay numerosos ayuntamientos que están
evitando el exceso de iluminación con el consiguiente ahorro en su factura
de la luz. Esperemos que el siguiente paso lo demos en Andalucía, sobre
todo aquí, en Sevilla.
Actualmente hay en España numerosas instituciones y agrupaciones que
intentan luchar por concienciar a todos de proteger el cielo. La mayoría
son agrupaciones astronómicas y ecologistas tales como Greenpeace,
Agrupación Astronómica de Madrid, etc. También hay instituciones públicas
como la O.T.P.C. (Oficina Técnica Para la Protección del Cielo) que
pertenece al Instituto Astrofísico de Canarias. Aparte de las existentes
en España hay numerosas instituciones en todo el mundo que tocan este
tema. El problema es que hay muy poco publicado, por no decir nada; casi
todos los documentos técnicos que existen se encuentran en Internet, y lo
que se publica es sobre todo en revistas especializadas de astronomía.
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BIBLIOGRAFÍA
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Hay numerosas páginas web en las que se
le puede consultar sobre contaminación lumínica:
www.iac.es/galeria/fpaz/esp.htm www.astrored.org/doc/luz/polucion.html www.fut.es/~xsi/energia.htm www.iac.es/AA/AAM http://www.darksky.org/ http://www.darksky.org/
Instalaciones de iluminación en la
Arquitectura. Jesús Feijó Muñoz Universidad de Valladolid.Colegio Oficial de Arquitectos en
Valladolid
- Tribuna de Astronomía nº
147
Contaminación Lumínica de
Pere Horts
- Tribuna de Astronomía nº
150
- Cielo Oscuro: Primera Victoria.
Josep M. Bosch Ignés
- Tribuna de Astronomía y Universo nº
5
- Las Ordenanzas sobre el cielo oscuro
en Córdoba. J. David Galadí-Enríquez
- Midiendo la Contaminación Lumínica.
Pedro Granados
- Estudio de emisión de diferentes
tipos de luminarias
- Criterios en alumbrado de
exteriores
- Lista de luminarias certificadas por
el IAC. Lista de proyectores
Instituto de Astrofísica de Canarias.
Oficina Técnica para la Protección del Cielo.
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