Original: El Correo - 13-Septiembre-2000



¿ Quién ha robado la Vía Láctea ?

Javier Armentia
Director del Planetario de Pamplona

El paisaje urbano nocturno es una sucesión de luces que rodean los núcleos de población estableciendo una red característica que resulta ser un signo del desarrollo. Nadie parece dudar que cuanta más luz, mejor: más seguridad vial, más sensación de tranquilidad para el ciudadano, más bellos destacan los edificios notables... Pero en esa carrera por iluminar cada vez más hay perjudicados. Todos, según los aficionados a la astronomía que esta semana se reunen en las Jornadas Estatales de Astronomía en León, porque estamos perdiendo la posibilidad de contemplar el paisaje el firmamento nocturno, declarado por la Unesco patrimonio de las generaciones futuras.

El término contaminación lumínica hace referencia a la luz difusa que se envía al cielo y que, entre otras consecuencias, impide desde los núcleos de población ver más astros de la Luna y algún planeta brillante. A veces se le denomina de forma eufemística "resplandor luminoso nocturno" término adoptado por el CEI, Comité Español de laIluminación, que celebró el pasadomes de julio una jornada informativa para investigadores, sectores delmundo empresarial ligado a la electricidad y la iluminación, y astrónomos. Este organismo pretende reunir los diferentes sectores afectados, atendiendo a una creciente demanda: diversos ayuntamientos, cabildos o parlamentos disponen de normativas o están desarrollando legislación específica que proteja el cielo oscuro.

El caso pionero en nuestro país es la Ley del Cielo de Canarias, promulgada en 1988 a instancias del Instituto de Astrofísica de Canarias, IAC, que ha permitido que en lugares como el Roque de los Muchachos de la isla de La Palma o Izaña en la de Tenerife se instalen los principales telescopios del hemisferio Norte en condiciones idóneas para el trabajo de investigar el Universo. En la actualidad Córdoba cuenta también con una normativa de protección, aunque ha sido muy criticada por los astrónomos amateurs, dado que no incluye zonas residenciales que siguen estando muy iluminadas. El Parlament de Catalunya, desde el curso pasado, está preparando una legislación que protegerá el cielo de toda la comunidad autónoma. Un tema que también está en proceso de estudio en la Comunidad Europea, que por el momento ha dictado unos máximos recomendables para la iluminación viaria que son sistemáticamente sobrepasados en casi todas las ciudades. Más aún en los últimos años, en los que ha existido una carrera por aumentar el número de farolas y la potencia de las mismas en casi todos los núcleos urbanos.

Pero no se trata sólo de permitir a los amantes del cielo disfrutar tranquilamente, sin excursiones a más de 150 km como tienen que hacer los ficionados de la Agrupación Astronómica de Madrid cuando quieren hacer observaciones; una racionalización del alumbrado permite disminuir el gasto energético. Según datos de la Oficina Técnica de Protección del Cielo del IAC, el consumo de energía se reduce, utilizando luminarias adecuadas -como las de sodio de baja presión- , y con apagados durante las horas de la noche de aquellas luces que no son necesarias, en un factor del 25% como mínimo, pudiendo llegar al 40%. Frente a esta opinión, las compañías eléctricas y las empresas fabricantes de alumbrado, opinan que no hay tanto sobreconsumo. Claro que ellos son los beneficiados en este caso...

Por otro lado con luminarias adecuadas, que iluminen lo que interesa (el suelo) y no el cielo, se evitan deslumbramientos peligrosos para la conducción. Y, según los conservacionistas, se respetaría mejor a muchas especies animales de hábitos nocturnos que se ven afectadas por tanta luz.

Como informaron los entomólogos Alfons G: Dolsa y Mª Teresa Albarrán, del Museo Virtual de Mariposas de Cataluña al Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat catalana, "una correcta iluminación no ha de estar en contra de la protección de la Biodiversidad". Mariposas y otros insectos, pequeños roedores y depredadores nocturnos son los perjudicados a quien nadie suele oir.

A vuelta del verano, muchos recordarán esa noche que, en el pequeño pueblo al que se desplazaron, descubrieron de repente un cielo oscuro, lleno de estrellas que nunca antes habían visto brillar tan claro. Puede que, en el futuro, no se tenga que esperar a agosto para hacerlo, y podamos disfrutar de ese paisaje cada noche, y al lado de casa.

BAJAR DEL CIELO A LA TIERRA

Con tantas reivindicaciones ciudadanas como tenemos, parece que intentar defender la calidad del cielo nocturno es algo superfluo. Sin embargo, en todo el mundo, aficionados a la astronomía, conservacionistas y hasta colectivos de consumidores están comenzando a hacerlo. En nuestro país, el colectivo Cel Fosc (Cielo Oscuro) reune a numerosas asociaciones y particulares, y con su apoyo se están ya proponiendo en numerosos ayuntamientos normativas de protección.

La mayor dificultad que se van a encontrar los municipios es afrontar el coste que supone cambiar las luminarias actuales por otras adecuadas: en ciudades grandes se puede llegar a más de cien mil farolas. Sin embargo, una opción más económica es el compromiso de por un lado que todas las nuevas luminarias cumplan normativas específicas de protección, y por otro se racionalicen los horarios de encendido, además de ir renovando el parque existente conforme sea necesario.