Original: ABC - 30 Agosto 2000
MADRID. ABCLa organización ecologista WWF/Adena presentó ayer en Londres un informe según el cual un tercio de los hábitats naturales está en peligro de desaparecer debido al efecto invernadero, lo que causará la extinción de numerosos animales y plantas. El estudio advierte de la urgente necesidad de controlar el cambio climático para prevenir una catástrofe que cambiaría por completo el aspecto de nuestro planeta.
El informe de WWF/Adena, titulado «Cambio climático y declive de la biodiversidad terrestre», pronostica que el 70 por ciento de los hábitats más fríos pueden quedar destruidos a finales de este siglo, en latitudes septentrionales de Canadá, Rusia y Escandinavia, donde se prevé un recalentamiento más rápido. Otros países del norte como Kirguizistán, Letonia, Bután y Mongolia, o Uruguay en el hemisferio sur, perderán probablemente más del 45 por ciento de sus hábitats actuales. Así, numerosas especies costeras e isleñas correrán peligro de desaparecer, amenazadas por la subida de las temperaturas en los océanos, el aumento del nivel del mar y el desplazamiento de las zonas bioclimáticas.
Adam Markham, director de la ONG «Aire limpio, planeta frío» y coautor del informe, señaló ayer que «conforme se acelera el calentamiento del planeta, las plantas y animales se verán sometidos a crecientes presiones para migrar y encontrar nuevos hábitats adecuados». El experto explicó que muchos no serían capaces de moverse con rapidez suficiente e incluso, en algunas regiones, para poder sobrevivir «las plantas tendrán que mudarse diez veces más deprisa de lo que lo hicieron durante la última glaciación». «Muy probablemente, el cambio climático supondrá la extinción para muchos animales y plantas», concluyó.
ESPECIES AMENAZADAS
Las especies con mayor peligro de desaparecer son las más raras, así como aquéllas que viven en hábitats aislados o fragmentados. Entre ellas figuran el escaso Papión gelada de Etiopía, el Possum pigmeo de las montañas australianas, la mariposa Monarca mexicana y el Correlimos cuchareta del oriente ártico ruso. Probablemente ya se han extinguido el sapo dorado de Costa Rica y el carbonero común, un ave que se encontraba en Escocia. Además, podrían desaparecer la mayoría de los bosques de píceas y abetos de los Estados americanos de Nueva Inglaterra y Nueva York, así como el arce de azúcar del noroeste del país.
Estas predicciones se basan en la moderada estimación para el siglo XXI de una duplicación de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, respecto a los niveles preindustriales a lo largo de este siglo. Sin embargo, el informe alerta de que algunas predicciones sugieren que la concentración de este gas se multiplicará por tres para 2100, lo que implicaría efectos sobre la naturaleza aún más graves. Jennifer Morgan, directora de la campaña de WWF para el cambio climático, exige a los líderes mundiales que concedan «una prioridad absoluta a la reducción de los niveles de contaminación por dióxido de carbono». Morgan instó ayer a la comunidad internacional a no perder la oportunidad de la cumbre sobre el cambio climático que se celebrará en noviembre en La Haya, para evitar «una catástrofe que podría dejar el mundo irreconocible».