Sobre las medidas de ahorro energético en iluminación y su impacto en la contaminación lumínica

Madrid de noche. Tom Ek. CC BY-SA 2.0

El gobierno central, por medio del Real Decreto-ley 14/2022, de 1 de agosto, acaba de aprobar unas medidas de ahorro energético que afectan a algunos tipos de iluminación de exteriores. A partir de ahora, las señales, carteles, anuncios luminosos, alumbrado de escaparates, mobiliario urbano, marquesinas, cabinas telefónicas, etc., así como los edificios públicos, deberán permanecer apagados a partir de las 22 h.

Cel Fosc, asociación contra la contaminación lumínica, se alegra por estas medidas por los beneficios para el conjunto de la sociedad que suponen, al implicar una pequeña recuperación de la calidad de la noche. Sin embargo estas restricciones estaban realmente en vigor desde hace 14 años aunque nunca se aplicaron. Además, ante el alarmismo generado, conviene recordar que la disminución de potencia lumínica realizada en numerosas ciudades en los últimos años demuestra que la aplicación de estas medidas no supondrá ninguna merma en la seguridad.

En primer lugar hay que destacar que, a pesar de su relativamente avanzada legislación, España es el país de la Unión Europea con mayor despilfarro energético en materia de iluminación. Esto ya fue reconocido por el gobierno central en el año 2011 y existen diversas normas estatales y autonómicas para controlar el gasto superfluo, independientemente de su impacto medioambiental y de salud sobre las personas. Por ello, las nuevas medidas del gobierno central no son una novedad, sino una adaptación de las ya vigentes. Se recuerda que en el decreto de 2008 actualmente vigente (Real Decreto 1890/2008, de 14 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento de eficiencia energética en instalaciones de alumbrado exterior), en su Instrucción Técnica complementaria ITC-EA-02 Punto 9, se indica que debe establecerse un horario de iluminación reducida para: alumbrado vial, alumbrado específico, alumbrado ornamental, alumbrado de señales y anuncios luminosos.

Gran parte de la polémica actual se debe al incumplimiento sistemático de esta norma, en parte por la mala redacción de la misma. Un defecto de dicha norma, y por lo que no está siendo eficaz, fue la no inclusión de fechas límite para que los municipios y comunidades autónomas establecieran las herramientas para su obligado cumplimiento. Por ejemplo, no se puso límite temporal para la zonificación del territorio en la que se detalla qué tipo de iluminación se permite según el uso natural, rural o urbano y la clasificación de las calles según el tráfico rodado y de personas, así como los horarios de iluminación reducida.

Por otro lado, algunos hacen hincapié en que las medidas de ahorro supondrán un problema de seguridad. Desde nuestra organización, en la que únicamente nos asesoramos con estudios científicos y técnicos, sabemos que la aplicación de estas medidas no suponen ninguna merma en la seguridad, tal y como se ha demostrado en algunos de los pocos lugares que se han implementado en España, como son, entre otros, los casos de los municipios de Madrid y Málaga. Por ejemplo en Francia, desde hace unos años, unos 13000 pueblos y ciudades apagan total o parcialmente las luces de las calles para ahorrar y ver las estrellas a partir de las 12 de la noche sin ninguna incidencia en la seguridad. También se han apagado numerosos pueblos en Gran Bretaña. En España, nos alegramos que se empiecen a aplicar las mismas medidas que en Europa, por ahorro energético aunque desearíamos también que la ciudadanía entendiera que esas medidas también tendrán su impacto positivo sobre la preservación de la noche, así como sobre la fauna y flora nocturnas, actualmente sometidas a una invasión lumínica que afecta a su movilidad, alimentación, reproducción y polinización entre otros aspectos.

En la actualidad está en desarrollo un nuevo reglamento al cual presentamos multitud de alegaciones para su mejora. Confiamos en que las deficiencias del anterior se subsanen con nuestras aportaciones, las de numerosos organismos científicos y muchas otras entidades y personas preocupadas y comprometidas con la recuperación del cielo nocturno y la reducción de la contaminación lumínica.

Desde el año 2007 no hay estadísticas oficiales de gasto energético en alumbrado público, tan sólo estimaciones puntuales del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y de algunos estudios científicos. Estas estimaciones indican que no parece que se haya realizado una reducción significativa del gasto en alumbrado público en los últimos años. Esto a pesar de que la Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera, en su disposición adicional cuarta, exige que las Administraciones públicas, en el ámbito de sus competencias, promuevan la prevención y reducción de la contaminación lumínica. Además la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental, en su anexo VI exige que los proyectos describan, en su caso, las emisiones lumínicas producidas por la actuación prevista. Otro incumplimiento sistemático de la legislación española en la elaboración de estudios de impacto ambiental en materia de contaminación lumínica. Por ello nos sorprende que los excesos lumínicos de los alumbrados navideños o de la iluminación ornamental, que bien seguro que se deciden sin el preceptivo estudio de impacto ambiental previo, no sean incluidos entre las medidas del gobierno central. No se entiende que, en momentos de restricciones energéticas, algunos alcaldes presuman de sus despilfarros, con efectos nocivos sobre parques naturales próximos o sobre el descanso de sus conciudadanos.

Ya han sido varias ocasiones en las que los tribunales de cuentas autonómicos y el estatal han llamado la atención a los municipios españoles por no llevar a cabo acciones para la reducción de la contaminación lumínica.

Es conveniente recordar que en muchas ocasiones los ayuntamientos españoles realizan cambios en la iluminación que son contrarios a la ley, seguramente sin ser conscientes de ello. Esto se produce en general utilizando tecnología LED de luz blanca, que incluye un componente azul muy importante, muy nocivo para el medio ambiente. La ley de calidad del aire y protección de la atmósfera de 2007 obliga a las administraciones a reducir la contaminación lumínica, lo cual no queda garantizado en absoluto por el uso de ese tipo de tecnología LED que es, en general, el tipo mayoritario de las conversiones de iluminación en España.

Las medidas de ahorro energético tienen la intención de reducir la dependencia del gas. Si nos fijamos en las diversas fuentes de producción de electricidad en España a lo largo del día, cosa que se puede hacer fácilmente con el uso de diversas aplicaciones de móvil, se ve que, al llegar la noche, justo cuando los parques de energía solar dejan de funcionar y la velocidad del viento disminuye, se produce un pico de demanda de electricidad: estamos en casa, se enciende la luz de los comercios, se iluminan monumentos, etc. Para cubrir esa demanda súbita de energía es necesario poner en marcha las centrales de ciclo combinado que queman gas, y que producen dióxido de carbono con lo que se contribuye al cambio climático. Por ello, además del apagado de luces superfluas de comercios sin actividad y edificios sin público a altas horas de la noche, las medidas del gobierno central van en la dirección correcta de disminuir la concentración de gases de efecto invernadero, a lo que España se ha comprometido. Y se dice poco, pero las restricciones energéticas también contribuyen a bajar el precio de la electricidad porque, de esta manera, el gas no entraría en el mercado marginalista tan a menudo.

Aunque importantes, las actuales medidas del gobierno central son tan solo un parche sobre la legislación existente y esperamos que las siguientes que vendrán sean consultadas con los expertos en la materia para evitar repetir los errores del pasado.

Finalmente debemos recordar que la iluminación exterior tiene graves impactos en el medio ambiente, por ejemplo en aves migratorias. Nuestro país es corredor obligado para muchas especies que cruzan desde Europa hacia África. También afecta gravemente a los insectos, muchos de ellos polinizadores. Además la iluminación exterior tiene serios impactos en la salud por lo que estas medidas supondrán un alivio para el descanso de muchos ciudadanos, como han demostrado numerosos estudios científicos.

Existe una obligación moral de apoyar a nuestros vecinos europeos. Este pequeño paso actual para ahorrar en gasto energético superfluo permitirá que en el futuro no haya que reducir energía de otras áreas más críticas como pueda ser la calefacción.

 

9 de agosto 2022. Junta directiva de Cel Fosc, asociación contra la contaminación lumínica