Estábamos lejos de haber solucionado uno de los problemas más característicos de la contaminación lumínica -el deterioro del cielo nocturno y de las condiciones para la observación de los astros-, cuando emerge una nueva interferencia de grandes proporciones, y de escala global, planetaria: las mega-flotas de satélites, que iniciaron su despliegue el 23 de mayo de 2019. Hablamos de nuevos servicios de comunicaciones (internet), que pretenden lograr un alcance hasta los lugares más remotos de la Tierra, sirviéndose para ello de satélites artificiales girando en torno a nuestro planeta a algunos cientos de kilómetros de altura. Lo novedoso (y preocupante), es que se basan no en un número comedido de artefactos, como ocurría con otros sistemas de telefonía anteriores, sino que ahora constan de flotas enormes.
(pág. 292-293): J.A. Alduncin: “Contaminación lumínica y mega-flotas de satélites”, Aranzadiana #141, 2020.
